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Luis Eladio Pérez y su testimonio dado a Dario Arizmendi
Siete años secuestrado por las FARC
Rosario Machicao
Después de humillaciones y casi siete años de secuestro por parte de las FARC, Luis Eladio Pérez presenta su historia al mundo y empieza a trabajar por la paz de Colombia. “Quiero ver en paz a mi país, quiero que se debe hacer una reinversión del presupuesto nacional para lograr la justicia social. Hay que reconocer el éxito de Uribe, pero creo que el gobierno ha fallado en sólo enfocarse en el aspecto militar de este problema y no el social. El ha sido un presidente que Colombia necesitaba para hacer la guerra pero no para hacer la paz”.
¿En cautiverio qué hacía para mantener una salud emocional?
La familia fue el lazo umbilical que me permitió mantener la fe y esperanza que puede recobrar la libertad. Escuchábamos los mensajes de nuestras familias por radios nacionales. Luego, hacía ejercicio intelectual leyendo la Biblia y El Quijote y el ejercicio físico que ayudaba a contrarrestar la pésima alimentación, la falta de medicamentos, ya que ellos nunca nos ayudaron.
Cuando tuve el infarto cardíaco uno de los estadounidenses me dio una cardioaspirina, cuando tuve tres comas diabéticos, Ingrid me ayudó con sus cuidados.
¿Cómo era un día normal en cautiverio?
Cuando estábamos en campamento seguíamos una rutina que la hacían seguir los 50, 100 o 120 guerrilleros que nos custodiaban. Nos despertaban a las 4:30 escuchábamos por radio los mensajes de nuestras familias, a las 5 nos quitaban las cadenas para asearnos e ir al baño (dormíamos y pasábamos todo el tiempo atados a un árbol, con una cadena de dos metros).
A las 6 cadenas, nuevamente, a las 7 desayuno, una arepa y una taza de chocolate). A las 9:30 a.m. un refrigerio, a las 11, lavado de ropa y uso del baño, 12 almuerzo, arroz con frijoles o arroz con arvejas y raras veces pescado. De 1 a 3 ejercicio mental, hablar con Ingrid sobre las noticias de Colombia y el mundo. A las 3, volver a nuestras actividades diversas, a las 5 cena (siempre arroz con pasta) y a las 5:30 quedarse quieto, escuchar radio y quedarse dormidos.
¿En cautiverio hubo maltrato físico?
Nunca nos pegaron, pero los castigos fueron permanentes. Siempre había alguien que te humillaba, que te apuntaba con un arma, que te decía qué hacer y el hecho de estar atado por una cadena 24 horas al día era muy difícil.
Afloraba en ellos, el resentimiento de clase y nos miraban como oligarcas y nos humillaban por ello.
¿Al salir, fue difícil a acostumbrarse a una nueva realidad?
Si, porque teníamos más una cultura de muerte que de vida. Al principio tenía un temor a vivir la realidad, que se fue disipando primero por el inmenso amor de mi familia y porque me hice el propósito de seguir adelante.
A nosotros no sólo nos secuestró las FARC, nos secuestró el olvido de la sociedad colombiana, durante muchos años no se dieron cuenta que existían personas que nos estábamos pudriendo en la selva y sólo ahora, a través de las marchas y la solidaridad se despertó la conciencia general.
¿Vuelve a la política? ¿Qué le gustaría hacer por su país?
Desde mi liberación hace cinco meses, empecé a trabajar por la suerte de los que quedaron. Esperamos encontrar una salida negociada de los secuestrados porque me parece que los rescates militares son un riesgo para la vida de los secuestrados, ya que hay órdenes de matar a todos, si se dan cuenta del rescate. Siempre voy a apostar por un proceso de paz y junto a Ingrid Betancourt vamos a construir un movimiento de reconstrucción nacional con tinte político, invitando a todos y superando la polarización a reconstruir el país y conseguir la paz para nuestros hijos.
¿A que se debió su liberación?
Creo que la actuación de Chávez y de la senadora Pilar Córdoba jugaron un papel fundamental que, unido a la presión de las familias, abrieron la posibilidad para el cambio de actitud de las FARC.
Se les hizo ver que habían cometido un error histórico, secuestrar a civiles, haciéndoles aparecer como retenidos políticos y que la comunidad internacional lo veía como una acción terrorista y de esta manera salimos seis liberados en febrero de este año. Ayudó también la inteligencia estadounidense, la israelí, la francesa y la británica.
¿Cuáles cree que son los aspectos débiles de la guerrilla?
En primer lugar, que perdió el apoyo popular, ya que después de 42 años, la gente rechazó mediante marchas, sus acciones.
El segundo hecho es que perdió su sindéresis política porque dejaron de lado sus ideales para vincularse con el narcotráfico, que los ha convertido en nuevos mafiosos ricos y su cultura del dinero fácil por lo que se expusieron a la tecnología y al rastreo por satélite.
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