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Poeta di paso
Juan Maltes
Recuerda que puedes aportar a este espacio con versos de tu propia creación. Anímate y comparte esas líneas que guardas en tu cajón y que no es justo que mueran sin ser leídas.
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Como casi siempre, dejamos abierto un espacio para que los lectores de primerafila, que creen ser inspirados por las musas, desborden sus ansias y anhelo en esta página de “Poeta di paso”.
Mientras pienso,
en tu recuerdo, siento la real...
caricia de tus besos,
y entonces, miro hacia el cielo, y de
nuevo estás,
tú, princesa de castillos azules,
y cabellos blancos,
esperando que el
amor te toque, y también como yo,
poder sentir el
murmullo suave y el
olor fragante,
de lo que es eso,
el amor.
Jaime Ramírez Orozco
Antonio Machado
(Sevilla, España 1875 - Colliure, Francia 1939)
Rosario Machicao
Poeta y prosista español, perteneciente al movimiento literario conocido como generación del 98. Nació en Sevilla en 1875. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa y en 1901 aparecieron sus primeros poemas. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de francés, y se casó con Leonor Izquierdo.
En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua.
Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan “La Lola se va a los Puertos” en 1929 y La Duquesa de Benamejí en 1931. Cuando estalló la Guerra Civil Española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia y Barcelona y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero.
Anoche cuando dormía
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
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