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Talladega Nights:
The Ballad of Ricky Bobby
Rosario Machicao
Historia trillada pero entretenida
Como era de esperarse en este tipo de producciones, la trama no representa un gran reto. Comienza con una madre preocupada porque su pequeño hijo, que siempre la alentaba para conducir a gran velocidad, quiere convertirse algún día en un temerario sobre ruedas. Al pasar de los años, Ricky Bobby alcanza su sueño, cuando trabajando para el equipo técnico de un corredor de NASCAR, decide subirse al auto, aprovechando un descuido del piloto y gana la carrera.
Apoyado por su amigos, Ricky se convierte rápidamente en una estrella de NASCAR, y pronto se ubica entre los más grandes corredores del mundo. Su lema de "el que no gana, no llega a la final" lo convierte en un héroe nacional. Pero pronto se dará cuenta de que en las carreras, como en la vida, hay que tener mucho cuidado con la manera en que tomamos las curvas.
Todo sucede aceleradamente y con un ritmo que nos hace disfrutar la primera mitad de la cinta, gracias a la simpatía que Ferrell inyecta a sus personajes aunque en algunas películas lo hayamos visto interpretando personajes densos y arrogantes, como en el caso de Anchorman y Bewitched.
Retoma el liderazgo
Esta producción viene a recobrar el poder taquillero que Ferrell, de 39 años, parecía haber perdido. Aunque gran parte del éxito de esta película, debemos atribuírselo a la gran maquinaria mercadotécnica que se utilizó para promocionarla. Ferrell ha hecho apariciones en múltiples programas de televisión, vistiendo su atuendo de piloto de NASCAR, interpretando al personaje y tratando de captar la atención de la afición a este deporte e inclusive pareciendo un auténtico tonto, con lo cual genera un entusiasmo contagioso. Este mismo talento es mostrado en pantalla a través de todo el transcurso de la trillada historia.
La derrota
Cuando Ricky estaba en todo su apogeo y nada podía detenerlo, aparece un piloto de nombre Jean Girad, quien además de ser francés, es homosexual; la antítesis a lo que la afición americana quiere como participante en el deporte de velocidad.
Bobby entonces sufre un terrible accidente y su trauma le hace pensar que ha quedado parapléjico, y para demostrárselo se clava un cuchillo en la pierna.
Esta es una escena, digna de carcajadas y se gana un espacio en la caja donde se guardan los momentos más chistosos del cine.
Más razones para verla.
El estilo de vida de Ricky Bobby, es una sátira que pega con disimulo en el orgullo machista de la sociedad americana. El materialismo, la xenofobia y la mentalidad de que el segundo lugar es el primer perdedor, son como pequeños dardos que dan en el blanco.
El director y guionista Adam McKay junto a Will Ferrell, no se conforman solamente con el chiste obvio y a veces grotesco, sino que dentro de lo tonto, encuentran la lucidez para decir algo más.
Arboretum Cinema: 11:30, 2, 4:30, 7:25, 9:55
Phillips Place Stadium:1:15, 4, 7:20, 10
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