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El Joker se roba la película de Batman
Diego Barahona A.

Uno de los estrenos más esperados del año fue Batman The Dark Knight, la segunda parte de la saga dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Christian Bale, Heath Ledger y Michael Caine. Durante el primer fin de semana estableció un nuevo récord en taquilla al recaudar cerca de $200 millones en su estreno.

La película se ubica a pocos meses del aparecimiento del Batman en ciudad Gótica, lugar que ahora luce más seguro tras las continuas acciones del superhéroe en su combate contra el crimen. Pero este relativo clima de calma despierta la desesperación en los jefes de la mafia local, quienes se ven en la urgencia de tomar medidas extremas y recurren a un psicópata inestable, cruel y con un macabro sentido del humor; el Joker (el Guasón) aparece en escena.

El Joker se roba el espectáculo
Este siniestro villano es magníficamente interpretado por el fallecido actor australiano Heath Ledger. El desarrollo del personajes es sorprendente, llevando al espectador a saltar de su asiento más de una vez, al mirar al Joker perpetrar sus crímenes, con una sonrisa en el rostro.

El archienemigo de Batman, si bien es un personaje de caricatura, es manejado con un alto grado de profundidad en la película, que en muchos sentidos metaforiza no sólo nuestros mayores miedos como sociedad, al ser un prototipo de terrorista, sino que libera los mayores miedos humanos, al confrontar a los individuos con su propia locura. El arma más poderosa del Joker es la manipulación psicológica.

Un héroe en las sombras
Batman es uno de los superhéroes más obscuros y complejos nacidos en las historietas. El personaje ha evolucionado con el paso de los comportamientos sociales, pues cada era impone la necesidad de un héroe para su época. En esta entrega cinematográfica que, según múltiples críticos de cine es la mejor película de Batman hasta el momento, al enmascarado le corresponde enfrentarse no sólo a su tormentoso pasado, sino a su incierto futuro, en muchos sentidos se siente responsable de la escalada criminal que afecta a ciudad Gótica y debe lidiar con la enorme tentación de renunciar al ingrato papel de hacer justicia por su cuenta.

Esta paradoja de luchar por la justicia, al margen de la ley, sume al protagonista en una sombra de dudas, muchos celebran en ciudad Gótica su lucha, otros lo marginan por ser un héroe ilegal.

No apta para cardíacos
El film dura cerca de dos horas y media, pero mantendrá a los espectadores continuamente al filo del suspenso. Maneja un lenguaje cinematográfico sobrio y verosímil. No es predecible, por el contrario, es un viaje visual sobre una montaña rusa de emociones encontradas.

Pero si bien esta película ha recibido numerosos halagos de la crítica, no es recomendada para niños, por su alto contenido violento, y porque finalmente deja un mensaje poco alentador, pues la moraleja parece narrar la tragedia que supone el alto precio de ser un héroe ilegal.